Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste »Pero… Juan no se decidía a partir. Siempre dejaba la marcha… para mañana. Amaba tan intensamente a la joven apache que no pudo resolverse a dejarla. Se odiaba a sí mismo por su infidelidad a la Virgen y a su gente. Era débil, falso, pecador… Mas le faltaban las fuerzas para irse de allí, y finalmente se entregó por completo al amor de la apache.
»El viejo jefe no tardó en descubrir los secretos amores de su hija, y poseído de una cólera feroz, se la llevó a las montañas y la quemó viva, esparciendo sus cenizas a los cuatro vientos. No mató al padre Juan. Era demasiado astuto, y acaso demasiado cruel, pues vio la intensidad de la pasión del enamorado. Además, varios de su tribu habían aprendido mucho de las enseñanzas del español.
»La desesperación del padre Juan no es para descrita. Perdió todo afán de vivir. Fue consumiéndose y agotándose. Mas antes de morir, congregó a los indios que habían colaboradora a la cremación de la doncella, y les suplicó que después de su muerte, quemasen su cuerpo y aventasen sus cenizas desde el mismo lugar en que lo fueron las de ella, a fin de que se reuniesen para siempre con las de su amada.