Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste Link comenzó la ascensión del primer tramo, un extenso y árido yermo con dunas de un maravilloso tinte violáceo y heliotropo. Percibíanse bien definidas las huellas de un antiguo camino carretero, recientemente utilizado por alguna manada. El coche ascendía regularmente, hasta la cumbre, afrontando otro tramo que los vendavales del desierto habían barrido hasta dejar desnudo. El firmamento era de un azul intenso y acerado que lastimaba los ojos. Magdalena veló su rostro, no descubriéndolo hasta que Link redujo la desenfrenada velocidad. Desde la cima de la siguiente loma vio nuevas extensiones de la rojiza desolación del desierto.