Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste —Sà —replicó él—. Allende la divisoria hubo una escaramuza entre una compañÃa de federales y una nutrida fuerza de guerrilleros y rebeldes. Los federales fueron rechazados al oeste de la lÃnea. Según los despachos, Stewart combatió con temerario ardimiento y fue capturado, infligiéndosele una sentencia mejicana. Es muy conocido en la divisoria, y la noticia de su captura causó sensación. Hicimos cuanto pudimos por conseguir su libertad. Los guerrilleros no se atrevieron a ejecutarle aquà por temor a cualquier intentona encaminada a favorecer su evasión, y le enviaron con un destacamento a Mezquital.
—¿Fue sentenciado a ser pasado por las armas el jueves por la tarde… esta tarde?
—SÃ. Según rumores la sentencia se debió a una enemistad personal contra Stewart. Deploro no poder darle informes más definidos. Si son ustedes amigos de Stewart…, parientes, tal vez podrÃa hallar…
—Soy su esposa —interrumpió Magdalena—. ¿Quiere usted leer esto? —Y le entrego los telefonemas—. Aconséjeme… ayúdeme si puede.
Con una mirada de asombro el oficial recibió los despachos. Leyó algunos, silbando, entre dientes, de sorpresa. Su actitud se hizo alerta, viva y grave.