Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste El nombre pareció galvanizar a Magdalena. Hasta que se detuvo el coche, no quiso oír más. Nels interpeló a alguien. La aparición de algunos soldados vestidos de caqui estimuló a la joven. Estaba en la divisoria de Méjico y los Estados Unidos, y Agua Prieta, con sus casas de muros blancos y sus techumbres de oscuras tejas, se extendía ante ella. Un soldado, evidentemente enviado por Nels, se acercó anunciando que un oficial vendría en seguida. La atención de Magdalena se fijó en la guardia que custodiaba la carretera, en la árida y polvorienta población cercana, en los rumores de gente próxima. Un oficial de caballería se les acercó, quitándose el sombrero.
—¿Puede usted darnos alguna noticia de Stewart, el cowboy americano capturado hace algunos días? —preguntó ella.