Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste Montes era galante, ceremonioso y emocional. Magdalena vio que se proponÃa prolongar su inquietud, permitiendo que Stewart emprendiese el paseo terrible en completa ignorancia de su libertad. Súbitamente, asaltó a la joven la horrible sospecha de que pudiera mentir, de que quisiera hacerle testigo de la ejecución de Stewart. Pero no. El oficial era honrado, aunque bárbaro. SatisfarÃa los instintos de su temperamento —sentimentalismo, romanticismo, crueldad— dejando que Stewart comenzara su paseo, observando su actitud frente a la muerte, regodeándose acaso con la agonÃa de incertidumbre de Magdalena, con su temor, su compasión, su amor. La joven creyóse incapaz de soportar la situación.