Caravana de heroes
Caravana de heroes Al dÃa siguiente se unieron a la caravana de Couch y viajaron juntos hasta el Paso del Cimarrón. Luego pidieron un mapa del camino seco para saber dónde podrÃan encontrar agua en su viaje de noventa millas, y a pesar de los consejos de Couch continuaron su camino hacia Texas. Clint saludaba con la mano a los niños, de quienes se habÃa hecho amigo, hasta que la caravana desapareció detrás de una loma.
—¡Quién sabe si volveremos a ver a ninguno de ellos!, —soliloquiaba Clint. Los encuentros y las separaciones en las praderas eran súbitos, extraños y violentos, más conmovedores por esto mismo.
Tom Sidel habÃa conversado con Clint, afectado de una manera semejante.
—Búfalo —dijo con sentimiento—, no me gusta la idea de que tú te fueras por un lado y yo por otro.
La caravana de Couch tuvo aún más suerte en aquel viaje hacia el Este. En Fort Larned se unieron a otra de sesenta y cinco carros que se dirigÃan de Fort Union a Westport. Siguieron juntas y cumplieron el largo viaje a fines de verano. Los acarreadores de Couch habÃan ganado mucha y estaban satisfechos. Acamparon para el invierno al lado del rÃo Missouri, no lejos de Westport.