Caravana de heroes
Caravana de heroes El plato favorito de Clint era conejo asado con patatas y cebollas. Acostumbraba levantar la tapa de hierro para mirar y oler el guisado, lo cual irritaba siempre a su padre, que era un cocinero de primera y no quería que hurgasen en la olla.
Los meses rodaban como rodaban en verano las ruedas de los carros sobre la pradera. A mediados de mayo, el capitán Couch había cargado mercancías de la Compañía Aull para todos los centros comerciales de las llanuras. Era un cargamento importante. Llegaron informes de que los Comanches y los Kiowas estaban más revueltos que nunca.
Couch se aseguró un destacamento de noventa y cinco soldados bajo el mando del capitán Stevenson y el largo viaje comenzó. Corrientes como eran aquellas partidas de las caravanas, siempre había una multitud de parientes y amigos congregados para verlas salir.
A primeros de junio llegaron al viejo camino de Santa Fe. En Big Timbers hallaron señales evidentes de que un gran campamento de Kiowas había pasado allí el invierno. Esto no era causa de alegría. Aquellos salvajes estarían ahora haciendo fechorías por alguna parte.