Caravana de heroes
Caravana de heroes —¿Quién lo ha dicho? Estaba tan asustado que me castañeteaban los dientes, y tenÃa la boca llena de agua y la garganta tan apretada que no podÃa tragar. Estaba frÃo como el hielo y sentÃa la cosa más horrible que he sentido en mi vida.
Aquella honrada confesión de Tom hizo de Clint un hombre. Se sintió de súbito libre de una sensación angustiosa.
—Tú lo has dicho, Tom. Eso mismo es lo que yo he sentido, pero mucho peor… y no pude tirar y se me olvidó que tenÃa un rifle.
—¡Bah! Dices eso para consolarme —respondió el leal Tom.
Al romper el dÃa, Waters pidió voluntarios para seguir el rastro de los indios. Como todos querÃan ir, eligió cincuenta hombres.
—Déjame tu perro —le dijo Clint.
—Jack no rastreará nada si no va conmigo.
—Bueno. Pues ven tú también y tráelo atado con una cuerda.