Caravana de heroes
Caravana de heroes Cuarenta hombres sacaron a pastar el ganado y diez exploradores escogidos salieron a vigilar. A la puesta del sol, varios de los exploradores que se habÃan dirigido hacia el Norte volvieron a galope con la noticia que todo el mundo esperaba.
—Vienen los indios —anunciaron.
—La vida de un carrero es de lo más alegre —dijo uno.
—Tolerablemente ocupada —comentó otro.
—¡Fuera el cañón, muchacho —gritó Waters—, y cada uno a su puesto! Hoyle, prepara pólvora y metralla. Si son Kiowas, tiraremos primero y les daremos tabaco después.
Pero la banda que se aproximaba resultó ser de los soldados de caballerÃa al mando del capitán Graham, de camino para Fort Wise, Colorado y Santa Fe.
Clint, que estaba cerca, oyó a Couch y a Waters saludar al jefe de los soldados.
—¿Qué tal, Jim? —dijo el capitán, un soldado de rudo aspecto y largos años de servicio—. Os hemos tomado por una partida de indios.
—Podemos devolverte el cumplido, capitán —contestó Waters riendo y señalando el cañón preparado.