Caravana de heroes
Caravana de heroes Waters, debido a la suerte que la caravana tuviera con Satock, decidió arriesgarse por un atajo a los fuertes de Santa Clara, viaje que realizó en doce dÃas. El siguiente fue por un camino que rara vez se usaba a causa de la dificultad para hallar agua, y que conducÃa al Valle del Purgatorio y a Fort Bent. La caravana lo hizo en veinticinco dÃas. Sólo tres de estos dÃas hubo necesidad de una jornada larga para llegar de una aguada a otra; la primera, de veintiuna millas; la segunda, de veinticuatro, y la tercera, la más larga que Clint habÃa hecho en su vida, de veintisiete. En todo este viaje no tuvieron más combustible que estiércol de búfalo. Ni vieron ningún indio.
En Fort Bent, los jefes de la caravana recibieron el consejo de descansar algunos dÃas, porque Lobo Blanco, el jefe guerrero de los Apaches, estaba por la vecindad en pie de guerra. Dos regimientos de dragones estaban fuera tratando de localizarlos y reducirlos. Pero Waters y Couch, confiados en su numerosa caravana de experimentados conductores y luchadores continuaron hacia Council Grove.
Mientras estaban acampados al lado del rÃo Cottonwood, veinte Pawnees aparecieron de súbito, como si hubieran llovido del cielo, y se acercaron al campamento.
—¡Más indios! —rezongó Waters.
—¡Tienen audacia! —añadió Couch—. Debe de ser una partida de exploradores.