Caravana de heroes
Caravana de heroes Clint, de vuelta de Santa Fe, oyó hablar varias veces de pumas y jaguares que rondaban el ganado que estaba pastando. Éstas eran emociones nuevas para él y Tom Sidel, pero no se les permitió que fueran solos de caza.
Habían caído unas cuatro pulgadas de nieve, que hacían fáciles de seguir los rastros de caza. Belmet reunió una partida de compañeros para salir a la caza de pumas y llevó también a Clint y a Tom.
La partida de caza cruzó el Pecos, y antes de ver ninguna señal de leones tropezaron con una manada de grandes lobos azules. Había unos quince, cada uno de ellos tan grande como un ternero de un año, con gruesas pieles y espesas colas enroscadas sobre el lomo. Miraron un momento a los cazadores y luego se alejaron al trote. Estaban comiéndose una vaca que habían matado.