Caravana de heroes
Caravana de heroes Después de seguir las huellas de lobos durante cinco minutos, uno de los cazadores aconsejó un ataja para rodearlos, y Belmet tomó media docena de hombres, junto can Clint y Tom. A la vuelta de un espeso bosquecillo de cedros cayeron sobre la manada. ¡Qué de aullidos y de tiros! Clint, como de costumbre, iba alerta delante de todos y disparó una fracción de segundo antes que los de, más. Derribó a uno de los más grandes y aún disparó otro tiro. Siete lobos, en total, cayeron en manos de los acarreadores. Los desollaron en el mismo sitio. En Kansas City, una piel de loba valía catorce dólares.
Quizá la vuelta de los cazadores con las siete pieles estimuló una idea en la mente del capitán Couch. De cualquier manera que fuese, vino a ver a Belmet y le dijo:
—Jim, ¿qué os parecería a ti y a Clint arriesgar algún dinero?
—¿En qué? —preguntó Belmet.
—He estado hoy en el fuerte y me he enterado de que un regimiento de dragones saldrá para el Paso del Ratón, donde hay algunos poblados de Comanches y Utes. Podíamos ir también a visitar amistosamente a los indios. Todos los cazadores de pieles vienen en mayo. Si les ofrecemos ahora dinero por las peles, creo que les gustaría más que cambiarlas en el almacén por mercancías. Podíamos quedarnos con todo su comercio.