Caravana de heroes
Caravana de heroes —Buena idea, capitán. Pero ¿tenemos bastante dinero? Yo sólo tengo dos mil quinientos dólares y pica. ¿Cuántos tienes tú, Clint?
—Unos mil dólares ahorrados.
—Ya hay bastante. Con el vuestro y el mÃo y el de algunos otros que dejaremos entrar en el negocio, podemos hacer un buen trato.
Dos dÃas después, Couch, Belmet y algunos más partieron con los soldados. Clint rogó mucho que le dejasen ir, pero inútilmente. Un par de semanas más tarde volvieron satisfechos con las promesas de los jefes Lobo Solitario y Caldera Negra de bajarles todas sus pieles en los últimos dÃas de abril.
Los indios, como de costumbre, cumplieron su palabra, y en pequeños grupos fueron vendiéndole a Couch su provisión del invierno. Pronto los comerciantes del almacén descubrieron lo que pasaba y muy ofendidos acudieron al coronel, quien contestó a su queja con estas sucintas palabras: