Caravana de heroes
Caravana de heroes —El mismo, joven. ¿Cómo lo sabe usted? —replicó Maxwell, un espléndido tipo de occidental, erguido y viril a pesar de sus cincuenta años y pico, que llevaba en la cara la expresión de su vida aventurera.
—Me lo ha dicho el mismo Kit Carson —contestó Clint con orgullo.
—¿Conoce usted a Kit Carson?
—Soy amigo de él.
—Entonces lo eres mío. Serás bien venido a mi rancho a pasar un día o un invierno. Tengo diez mil caballos entre los cuales puedes escoger.
Cuando llegaron a Kansas City, Maxwell, que había hecho grandes compras, contrató a Couch para que se las transportase. A primeros de agosto, la caravana estaba cargada y dispuesta, pero no se pudo conseguir escolta. Couch, confiando en sus noventa y tres hombres, curtidos y probados, decidió emprender la marcha sin ella.
Couch tenía ochenta y siete carros cargados con sus propias mercancías; Maxwell, cuarenta y cuatro. La caravana consistía, pues, en ciento treinta y un carros, cuatrocientos sesenta y cuatro bueyes, cuarenta caballos y seis mulas.