Caravana de heroes
Caravana de heroes Clint se halló en posesión de diez mil dólares cuando antes sólo tenía mil. Se sintió rico. Por lo menos tenía bastante dinero para dedicarse a la agricultura o para poner un almacén. Esto trajo a su memoria el recuerdo de May Bell, su pequeña amiga robada por los indios. Clint pensaba pocas veces en ella ahora, pero recordaba sus ojos oscuros y brillantes que le seguían, y suspiraba con el dolor del recuerdo. ¡Qué lejano parecía ya todo!
El capitán Couch, Belmet y otros que se habían beneficiado en el negocio de las pieles fueron a San Luis embarcados por el río para invertir todo su dinero en mercancías y comerciar con los indios y los cazadores blancos. Clint tenía también dinero que invertir y fue con ellos. San Luis era una ciudad grande. Hacía tanto tiempo que Clint estaba acostumbrado a los grandes y tranquilos horizontes, que se alegró al emprender el regreso en el barco fluvial. Disfrutó del viaje por la rápida y turbia corriente.
En el buque, el capitán Couch se encontró con Maxwell, el conocido veterano, y Clint le conoció por esta circunstancia.
—¿Es usted el Maxwell que fue con Kit Carson en los viajes de exploración de Frémont? —le preguntó Clint.