Caravana de heroes
Caravana de heroes Dos veces antes habÃa compartida con ella este prominente lugar, pero esta vez ella y Clint estaban solos. Estaba bajo su protección. Jack, su perro, yacÃa enroscado a los pies de May.
—Mira —dijo May por milésima vez—. ¡Qué bonito! —Y señalaba delante de la larga curva de la caravana, cuya cabeza llegaba ya más allá de la ondulación.
—SÃ, muy bonito —contestó Clint con indiferencia.
—Papá me ha dicho que podrÃa estar todo el dÃa contigo si tú querÃas… ¿Quieres?
—¿Cómo no? —repuso él ocultando su propia satisfacción.
—Ya eres un buen conductor —siguió diciendo May mirando con admiración por debajo del ala de su sombrero.
—¡Hep!… ¡Arre! …
—Me alegro. Eres tan fuerte y tan diestro y tan… tan… todo… ¿Hasta dónde vamos hoy?
—He oÃdo que uno le decÃa a mi padre que a cerca de veinte millas de Fish.
—Creek harÃamos nuestro próximo campamento. Es una buena jornada. Ayer sólo hicimos dieciocho millas.
—¡ParecÃa que habÃamos andado tanto! Pero me gusta el camino. PodrÃas guiar más despacio si quisieras… ¿Quieres que se acabe, Clint?