Caravana de heroes
Caravana de heroes Una de los carros conducÃa doscientos cincuenta rifles de repetición y diez mil cartuchos. No podÃa dejarse que este cargamento cayese en manos de los salvajes.
La reducida caravana se detuvo sólo dos veces en treinta horas y esto para dejar beber a los bueyes y a los caballos. En el rÃo Mora, la condición de los heridos exigÃa atenciones y se arriesgó allà un campamento.
Clint ayudó a enterrar a su amigo Tom en el bosque, bajo un árbol gigante. Luego ocultó la sepultura con rocas y malezas. Él sabrÃa dónde encontrarla si alguna vez volvÃa a pasar por ahÃ.
Clint ni comió ni durmió, pasando una noche de horror. Al siguiente dÃa, a las doce, la diezmada caravana llegó a Fort Union, donde fue objeto de gran interés y simpatÃa. Se despacharon dragones para el lugar de la carnicerÃa.
—Bien, Búfalo, ¿qué vas a hacer tú? —preguntó el capitán Couch en la primera oportunidad que tuvo de acercarse a Clint.
—Nada me importa ya —contestó éste con desaliento.
—Ni tú misma lo sabes. Pero por duro que te parezca, tasará. Esta frontera es un infierno; tú lo sabes y tenemos que ser hombres. Aquà está la maleta de tu padre. Debemos abrirla.