Caravana de heroes
Caravana de heroes —¡Eh! ¿Por qué le pega usted a este muchacho? —gritó con voz fuerte y colérica.
Clint reconoció a Couch y, siguiendo a Couch, apareció en escena la elevada figura de Maxwell.
—Yo soy Maxwell —dijo con acento frÃo y cortante—. Este joven es mi huésped. Diga usted por qué le ha pegado.
El tejano ni se intimidó ni se impresionó. Sus ojos frÃos se fijaron desdeñosos en los dos, hombres.
—Si les importa a ustedes algo…, le he acariciado la carita.
Pero Couch le interrumpió derribándole de un puñetazo. Y entonces fue cuando Couch vio a May por primera vez. Pálida, sus ojos dilatados pasaban de él a Clint y al caÃdo tejano y luego otra vez a Clint. El gran local del almacén se habÃa quedado silencioso, excepto por los pasos de los que se acercaban.
Couch miró a la joven y se inclinó para verla mejor.
—¿Ha sido por usted? —le preguntó señalando a Clint.
—SÃ, señor —tartamudeó.
—¿No la, conozco yo? —preguntó, súbitamente excitado.
—Quizá sà —contestó ella—. Yo sà le conozco a usted, señor Couch.