Caravana de heroes
Caravana de heroes —Yo vi primero a Clint fuera —empezó a explicar, tÃmida y sonrojada, pero valiente en su ansiedad de dejarle en buen lugar ante sus amigos—. No estaba segura… Luego le he vuelto a ver aquÃ, en el almacén, y le he reconocido, pero no me atrevÃa a dar crédito a mis ojos. Seguà mirando, y luego le pregunté a un carrero si le conocÃa. Me dijo que se llamaba Búfalo Belmet… Entonces corrà a Clint… y no sé lo que pasó…, pero Lee nos separó y le pegó a Clint.
—¡Ah! Ahora se empiezan a aclarar las cosas y siento haberle pegado a ese Lee… Pero, considerando… Y de todas maneras, yo no te habÃa visto a ti. Si te hubiese visto, supongo que hubiera… Pero no. Él fe pegó a Búfalo y Búfalo es como un hijo para mi.
Era evidente que Couch no sabÃa qué hacer. El azoramiento de Clint llegaba casi a la vergüenza. La muchacha habÃa palidecido otra vez, como respondiendo a la muda interrogación de los ojos de Clint. Maxwell vio la causa de la situación y se inclinó a May preguntando:
—Es natural que Búfalo y usted se alegrasen al verse. Pero ¿tenÃa Lee algún derecho a separarla a usted y a pegarle a Clint?
—¡No! —Y en el mismo momento en que decÃa esta sola palabra, separó su mirada de Clint y una ola de escarlata invadió la palidez de su cara.