Caravana de heroes
Caravana de heroes —Nuestro huésped de honor es la señorita May Bell, aquà a mi derecha —continuó—. Nació en OhÃo y a los diez años de edad vino con sus padres a unirse a la caravana de Jim, Couch en Independence, en la primavera del año 1854. Dejaron esta caravana en Council Grove y se volvieron, sin duda desanimados por los peligros y terrores de la frontera… A la vuelta, May perdió a sus padres… La vieja historia de la frontera, sangrienta y terrible…, una matanza. Pero May se escondió entre unos matorrales a la orilla del rÃo y escapó. Al dÃa siguiente, emigrantes que se dirigÃan a Texas se la llevaron al gran Estado de la Estrella Solitaria. Allà tuvo la fortuna de caer en manos de Hall Clement, mi compañero en las llanuras durante mucho tiempo, buen soldado… Algunas veces parece que Dios nos olvida, pero no es asÃ. Y de todas maneras, Dios no olvidó a la pequeña May Bell, que ha venido por fin al Oeste a unir su destino al nuestro. La señora Clement, que ha sido una madre para ella, ha venido también con otras mujeres de la gran raza tejana. Parece exageración decir que el Oeste nunca se colonizarÃa sin los tejanos; seguramente, a no haber sido por ellos, nunca hubiera pertenecido a la Unión. Y aquà he de decir, con sentimiento que, sin duda, todos vosotros compartÃs, que ha estallado la guerra entre el Norte y el Sur. Esto pasara pronto. Y el gran Oeste sentirá el Ãmpetu de un nuevo sentimiento y progreso. El Oeste necesita mujeres… mujeres valientes… No hay en la tierra hambre tan terrible y destructora como el hambre del hombre por la mujer.