Caravana de heroes
Caravana de heroes —He conocido muchos soldados como él. Todos son iguales. Les hacen el amor a todas las mujeres que conocen. Tú estabas muy extraño. Ni siquiera intentaste hacerme el amor y por eso no rechacé al teniente Clayborn. Luego te marchaste y yo lo sentÃ. El señor Maxwell te habÃa estado observando y te vio marchar. Con mucha cortesÃa me separó del teniente y me dijo que tú estabas ofendido; yo le contesté que lo sabÃa y que lo lamentaba. Luego me sentà atraÃda por él y empecé a hablar, hablar… Le hablé de los tiempos del pescante del carro y de que estábamos comprometidos… Él se alegró mucho y me apretó la mano hasta hacerme daño. ¡Oh! Clint, es decir, Búfalo, me costará mucho trabajo acostumbrarse a este nuevo nombre. Has sido Clint, Clint, desde que nos separamos… El señor Maxwell te quiere mucho. No me lo ha dicho, pero yo lo he conocido y le llena de una extraña alegrÃa mi fidelidad hacia ti. Yo lo he sentido.
—Estuve a punto de morir cuando dijo eso de nosotros.
—SÃ, ya recuerdo que sentÃas un dolor terrible. —Dejó escapar una pequeña carcajada—. ¡Y ya que creÃa que tenÃas un cólico!
—No era broma, May —dijo Clint moviendo la cabeza—. En mi cuerpo se han clavado flechas de los indios, pero no eran nada comparado con lo que he sentido en ese momento.