Caravana de heroes
Caravana de heroes —Me alegro. Olvidémosle… A él, pero no a nuestro encuentro. ¿Te acuerdas, May, de lo que hiciste? —¿Cuándo?
—En el almacén, cuando aquel carrero te dijo que yo era Búfalo Belmet.
—¡Ah! Creo que corrà hacia ti, ¿no?
—¿Correr? Volabas… Es el momento más glorioso que yo he vivido… hasta aquel momento.
—Y luego creo que corrà a tus brazos.
—Eso es.
—Bien, tú los tenÃas abiertos. ¿Qué quieres que hiciera una pobre y desgraciada muchacha?
—Yo no sé cómo ocurrió, pero al momento te encontré allÃ.
—Y entonces me abrazaste, ¿o te abracé yo? Uno de los dos abrazó; a mà me duelen las costillas. —Entonces debà ser yo, pues el tÃo Jim dice que no sé la fuerza que tengo.
—Yo te derribé el sombrero.
—SÃ.
—Y te metà la mano entre los cabellos.
—SÃ.
—Y luego, delante de toda aquella gente, te besé con la mayor desvergüenza.
—No con desvergüenza, pues estabas tan roja como el fuego.