Caravana de heroes
Caravana de heroes —Pues no tenÃa vergüenza, ni me habrÃa importado nada con tal de que tú me hubieras devuelto el beso…, pero no me besaste. Búfalo, no me besaste y ya nunca te volveré a besar.
—A eso es a lo, que iba ahora, May.
—Ya veo… Te acostumbré mal en las praderas cuando tenÃa diez años. Yo fui la que te hice el amor. Ahora, si quieres conseguir algo tendrás que aplicarte para compensarme…
Clint apretó su boca contra sus labios húmedos. Cuando se enderezó de aquel contacto, ella estaba en sus brazos, ávida y rendida, despierta a la gloria y al fuego del amor, y demasiado sincera para negarlo.
—Me parece, Búfalo, que tendré que retirar mis palabras ——murmuró, levantando los brazos.
A una hora tardÃa de la noche, cuando Clint regresaba lentamente a la casa del rancho, le parecÃa que la luna, la noche, la tierra, el universo, habÃan sido creados para él, y que él los aceptaba humilde y, reverente. Todo lo que habÃa sufrido perdÃa su extremada crueldad a la luz del amor, del amor que él sentÃa y del que sentÃan por él.