Caravana de heroes
Caravana de heroes —Pero, señor Maxwell, yo no la haré desgraciada nunca. —No podrás evitarlo, si te matan.
—¡Si me matan!
—Eso es lo que digo. Búfalo, yo no voy a aconsejar a los acarreadores que se retiren, porque mi negocio depende de ellos. Si cesan las caravanas, estoy arruinado… Ahora, escucha esto confidencialmente. La guerra hará un infierno de esta frontera. Los acarreos serán diez veces más peligrosos que antes. Pronto llegará el dÃa en que una pequeña caravana no podrá arriesgarse. En un año, quizás este mismo verano, todos los Apaches, Comanches, Kiowas y Pawnees estarán en pie de guerra. Ya empieza, además, a haber partidas de bandidos blancos.
—¿Me está usted aconsejando que deje el oficio? —preguntó Clint, aterrado.
—SÃ. Por la mujer —dijo Maxwell apoyando la cabeza en las manos y dando sombra con ellas a sus ojos—. Te diré un secreto. Una vez yo amé a una muchacha como May, pero estuve lejos de ella demasiado tiempo. Ella creyó que habÃa muerto, o juró que lo creÃa… Se casó con otro y la vida no ha vuelto a ser la misma para mà desde entonces. No quiero que tú te expongas a lo mismo con tu novia.
—Pero May será fiel —replicó Clint con pasión, como si el solo pensamiento fuera absurdo.