Caravana de heroes
Caravana de heroes —Para casarte. Unos cuantos años más de caravana y serás un llanero. Entonces será demasiado tarde. La vida te reclamará. Kit Carson lo tuvo que dejar cuando apenas era tiempo. Curtis, Glade, Rockwell, todos vieron lo que venÃa. Jim Couch, Dagget y Grace se han quedado demasiado tiempo y nunca se retirarán; sus cabelleras adornarán la tienda de algún piel roja.
—¿Ha sido usted alguna vez llanero? —preguntó Clint.
—No. Pero he cruzado bastantes veces la pradera para sentir fascinación por las Grandes Llanuras, para comprenderlas. La mayor parte de los hombres nunca comprenden por qué. Es su tremenda desnudez, la tierra sin fin, la eterna monotonÃa de la pradera y su extraña soledad; luego el campo, la guardia, la lucha… Todo eso convierte en hombre a un niño.
Clint se levantó, temblando en presencia de aquel hombre sabio y bueno.
—Señor Maxwell, seguiré su consejo hasta donde pueda. Doy gracias a Dios por darme amigos como usted y como Kit Carson. Pero hasta los veintiún años debo obedecer al tÃo Jim.
—Y asà es justo. Admito que la dificultad aquà está en Jim. Pero tendrá que entenderse conmigo, con May y contigo. ¡Una buena combinación! Ahora corre, Búfalo, y consigue a May.
—Voy, pero estoy asustado.