Caravana de heroes
Caravana de heroes —A May, desde luego. Y después, si ella consiente, puedes ir a Couch. Éste consentirá, con seguridad, pero se resistirá un poco a que dejes el oficio, y si te casas con May tienes que cuidar de ella; si esperas, tendrás que dejarla al amparo de Dios o de algún otro. Yo he tenido la norma de no albergar en mi rancho a una mujer blanca, pero tendrÃa a May sólo por una razón. La guerra puede arruinarme aquÃ; o puedo vender el rancho… Guarda esto en tu cabeza, muchacho, que es para ti sólo para quien hablo.
—Gracias. Ya lo comprendo, y estoy aturdido.
—Naturalmente, Búfalo. Pero yo conozco esta frontera; también la conoce Kit Carson. Éste vendrá hoy o mañana. ApostarÃa a que te aconsejo que te cases con May y te vayas a California.
—¿California? ¡Pero yo amo las Grandes Llanuras!
—¡Ah! —Maxwell levantó las manos—. ¿Más que a May?
——¡No! ¡No!
—Entonces ve y convéncela, si puedes, a ella y a los demás, y cásate antes de que sea demasiado tarde.
—¿Demasiado tarde para qué?