Caravana de heroes
Caravana de heroes Sin una palabra más Couch se dirigió al almacén de Maxwell dejando a Clint más perplejo que nunca. Decidió que era mejor no apresurarse a ver a May, al menos hasta que hubiera pensado en el apuro del tÃo Jim. Los carreros iban a estar escasos a pesar del salario más alto. Couch necesitarÃa todos los conductores.
Pero el momentáneo obstáculo a las boyantes esperanzas y encantados sueños de Clint no duró mucho. Para atenuar su gozo de aquel dÃa se precisaba más que apuros, indias y caravanas. De súbito se le ocurrió la excelente idea de entrar en el almacén a comprar para May una caja de caramelos nuevos que habÃan llegado en la caravana de Dagget. Y de acuerdo con esta idea, volvió a cruzar el corral.
¡Y cuál no serÃa su asombro y consternación cuando al levantar la cabeza se encontró frente a May Bell y el teniente Clayborn que salÃan del almacén! Ella no le vio en seguida, porque estaba mirando al soldado. Sus ojos brillantes, sus labios entreabiertos, su sonrisa dirigida a aquel oficial fueron una puñalada para Clint. Ella llevaba en la mano una de las cajas de caramelos que él habÃa pensado comprarle.
Luego May le vio, y los brillantes ojos, los labios y la sonrisa que dirigió a Clint centuplicaron su belleza y su dulzura.