Caravana de heroes
Caravana de heroes —Pero, tÃo, no debe usted salir, a menos que tenga una escolta de soldados. Tendrá usted que esperar a que salga otra caravana para juntarse con ella.
—Ya lo sé. Pero Dagget dices que no podrá salir para Santa Fe en varias semanas, quizá seis. Y lo peor es, Búfalo, que Buell me ha ofrecido más dinero por tonelada, y una bonificación de quinientos dólares si llego a Westport el quince de agosto.
—Es una oferta tentadora, tÃo, pero espero que no la aceptará usted.
—¡Eh! No dices aceptaremos. Eso significa que tú no quieres venir.
—No, tÃo, no, quisiera.
—Pero supongo que harás lo que yo disponga —dijo Couch con aspereza—. Soy más que el jefe de tu tren; soy tu tutor.
Couch, que era por lo general el más amable y alegre de los hombres, se ponÃa testarudo cuando se enfadaba, y cuando bebÃa, casi taciturno. Y Clint temió que estuviera un poco bajo la influencia del alcohol.
—No le desobedeceré, tÃo.
—Me alegra oÃrtelo decir. Nunca me has desobedecido… Es un mal negocio, Búfalo. Acabas de encontrar a tu novia y Dios sabe cuánto me pesa separarte de ella… Mala suerte.