Caravana de heroes
Caravana de heroes «Como los indios estaban todos en sus chozas, nos acercamos y gritamos, y cada vez que salía un Comanche, nosotros lo cazábamos. Todos tenían armas y dispararon muchas veces, pero sólo hirieron a dos de nosotros y éstos no de gravedad. Matamos a veintidós antes de que se rindiesen y cogimos catorce prisioneros, cuyas manos atamos. El teniente les dejó decir adiós a sus familias; luego los sacamos del campo, los pusimos en fila y los fusilamos. Éstos eran los últimos bravos Comanches. Nos pareció duro, pero teníamos que acordarnos de los pobres colonos. Ésta era la única ley posible. Recobramos todo lo robado: unos ochenta caballos y más de trescientas cabezas de ganado».
—Asesinatos en masa por ambas partes —comentó Couch moviendo la cabeza con aire de duda.
—Bill, me parece que no has hecho ningún bien en todos tus años de vida en la frontera —añadió otro de los oyentes, pesimista.
El «Viejo Bill» se indignó tanto que fueron necesarios varios toques a la botella para que volviera a empezar, y esta vez, indudablemente, inspirado para un relato homérico.