Caravana de heroes
Caravana de heroes —¿Qué le pasa a ese condenado perro? Jack, ven aquÃ.
—Jack ventea algo, padre —dijo Clint.
—¡Ah, estás despierto! Este perro se porta de una manera extraña. Se ha subido a mi carro y a mi cama —replicó Belmet.
Clint se incorporó en el lecho. HabÃa ahora mucha más luz. Evidentemente, la luna se habÃa levantado. Vio a su padre que mantenÃa abierta la puerta de la tienda. El reflejo del cañón de un rifle hirió sus ojos.
—Ven, Jack. Búscalos —dijo Belmet alejándose. Inmediatamente después sonó un disparo en el campamento, no lejos de donde estaba Clint. Su madre despertó gritando alarmada.
—Creo que son indios, madre, pero no lo sé —replicó Clint saliendo del lecho—. Padre estaba aquà ahora mismo. Se ha llevado a Jack.
De súbito estalló en el campamento el tableteo de la fusilerÃa. ParecÃa recorrer la mitad del cÃrculo. Clint se acostó descompuesto de temor. Luego sonaron tiros menos fuertes y un aullido salvaje como jamás oyera Clint. La sangre se le heló en las venas. ¡Un repicar como de granizo sobre la lona de la tienda! ¿Qué podrÃa ser? Más tiros y roncos gritos de los hombres.
—¡Dios mÃo! ¡Me han herido! —exclamó la madre con voz ahogada.