Caravana de heroes
Caravana de heroes —¡Mamá! ¡Mamm! —llamó Clint levantándose lleno de pánico.
Vio a su madre de rodillas, doblarse y caer.
—Corre por tu padre… ¡corre! —murmuró.
Clint corrió despavorido. La luna alumbraba con su luz pálida. Algunos hombres rodeaban a los asustados caballos. Clint vio salir relámpagos de fuego de debajo de los carros y sintió sus oÃdos desgarrados por fuertes detonaciones. Corrió de aquà para allá llamando a su padre. En su espanto salió por una de las aberturas y se encontró en medio de un grupo de hombres.
—¡Padre! ¡Padre! ¡Han herido a madre! —gritó con frenesÃ.
—¿Quién eres tú, muchacho, y quién es tu padre? —preguntó un pesado carretero deteniéndole.
—Creo que es el hijo de Belmet —dijo otro.
—SÃ, ése es mi padre. Le necesito. Han herido a mi madre.
—Aquà vuelven. Jim ha salido con ellos a perseguir a esos demonios.
Clint vio formas oscuras que se acercaban. De repente apareció Jack y se acercó a él de un salto.
—¿A cuántos habéis matado? —preguntó el hombre de la voz ronca cuando el grupo se acercó.
De dos estamos seguros. Han corrido como gamos a cruzar el arroyo donde tenÃan los caballos.
Clint reconoció la voz de su padre.