Caravana de heroes
Caravana de heroes Clint abandonó la idea que acariciara durante todo el largo camino, de ir a visitar el rancho de Maxwell en la primera oportunidad que se le presentase, pues el coronel estaba ausente en el Este. Se habÃa descubierto oro en su rancho y corrÃa el rumor de que estaba tratando de venderlo o levantar capital para su explotación.
Al dÃa siguiente fue a la ciudad a inquirir el paradero de los Clement. Era paciente y tenaz. Por fin le dirigieron a un comerciante de Taos que acababa de llegar de Santa Fe. Este hombre se llamaba Wright.
—Desde luego, conocà a Hall Clement —respondió al momento a la pregunta de Clint. Buen tejano…, no los hay mejores… Y siento mucho, Belmet, tenerte que decir que yo mismo ayudé a su entierro.
—¡Ha muerto!
—SÃ. Le mató un tahúr llamado Murdock. —¡Murdock! ¿Lee Murdock?
—Nunca oà su primer nombre; pero era tejano y conocÃa a los Clement. Estaba enamorado de su hija adoptiva… No he oÃdo mucho más sobre el particular. Hall Clement fue el año pasado a California, dejando a su mujer y a su hija en Taos. La muchacha tenÃa alguna razón para no querer ir a California. Durante la ausencia de Clement, este Murdock persiguió a la muchacha tanto que le ocasionó una enfermedad. Cuando Clement volvió, buscó a Murdock y le pegó una soberana paliza.