Caravana de heroes
Caravana de heroes Aquel mismo invierno, aunque Clint no la supo hasta fa primavera siguiente, el Gobierno votó una cantidad de cuatrocientos mil dólares para tratar con tres tribus indias, los Cheyennes, Arapahoes y Kiowas. El Congreso no mantuvo el acuerdo. Lo que fuese del dinero, nunca se supo en la frontera. Estas tres tribus, después de esperar meses y meses, haciendo ruego tras ruego al Gobierno por medio de los puestos militares, se levantaron en guerra y sembraron la muerte y la destrucción en quinientas millas a la redonda.
Clint Belmet vio lo peor de los años 1868 y 1869 en el Gran Camino. Durante estos años, el Gobierno reforzó todos los puestos de Nuevo Méjico. El movimiento de caravanas cuadruplicó, viajando grandes trenes en ambas direcciones. Belmet llegó a ser uno de los jefes famosos, y el nombre de Búfalo, familiar en todo camino.
Había acumulado una considerable cantidad de dinero, pues invirtió el suyo y el de Jim Couch, que vino a parar a sus manos, en pieles, haciendo así que el negocio le dejase beneficios de dos maneras.