Caravana de heroes
Caravana de heroes El cañón de Couch lanzó sus metrallazos muchas veces después de la muerte de su dueño. Belmet tenÃa una caravana que constituÃa una magnÃfica unidad de combate, pero el cañón los habÃa sacado de más de un apuro. Ninguno de los indios, salvo los Comanches, podrÃan resistir la descarga de un cañón. El estampido parecÃa hundir su coraje tanto como la metralla. Belmet se habÃa asegurado los servicios de un exartillero, un irlandés pequeño, de cabellos rojos, llamado Benny Ireland. No temÃa ni al mismo diablo y le gustaba el combate. Su gran inconveniente era la impaciencia, que se manifestaba en su costumbre de gritarles a los indios, cuando los demás estaban escondidos esperando el ataque por sorpresa.
—¡Venid, rojillos, que yo os haré mitas!
Los principales factores del éxito de Belmet en el acarreo de cargamentos grandes y valiosos eran los hombres endurecidos y experimentados que llevaba y el hecho de que no conducÃa más que caravanas grandes. HabÃa llegado, además, a sentir el olor de los indios casi tan bien como su perro Jack, a quien nunca olvidó. Estaba siempre dispuesto a un combate con los indios en lugar de evitarlos.