Caravana de heroes
Caravana de heroes Había otras buenas razones para que Búfalo Belmet fuese menos molestado que otros caravaneros. Invariablemente recordaba el consejo de Kit Carson y los proceda mientes de Maxwell para con los indios. Belmet nunca provocaba un combate; nunca dejaba marcharse a los indios hambrientos; sus tratos con ellos eran siempre estrictamente honrados.
Era indiscutible que algunas de las caravanas invitaban al desastre. La de, Kelly, compuesta de doscientos cuarenta hombres, una compañía fuerte, dejó Taos a fines de verano del año 1869. En Lower Springs, a unos cinco días al sur de Fort Lamed, una pequeña banda de Comanches llegó al campamento pidiendo azúcar y café. No eran más de cuarenta y algunos de ellos enfermos. Los cameros les enseñaron no sólo café y azúcar, sino también otras apetitosas viandas, pero al mismo tiempo les hicieron burla, se negaron a darles de comer y requiriendo sus armas les ordenaron que se alejaran.