Caravana de heroes
Caravana de heroes —Veo que llevan dos heridos —dijo Hatcher—. ¿Qué opina usted, Búfalo?
—Bandidos —declaró Belmet—. Me parece que voy a detener a esa gente, Jim.
—No, señor. No lo haga —contestó el más viejo—. No podemos buscarnos molestias. Desde luego, tienen muy mal aspecto. Los, seis caballos que se llevan son caballos de diligencia, si yo entiendo algo de caballos. Pero no tenemos ningún derecho a detenerlos. ¿Suponer que son personas decentes? JurarÃa que no lo son, pero no podemos arriesgarnos.
A la mañana siguiente, la caravana de Hatcher, que iba delante, se detuvo a esperar a la de Belmet.
A un lado del camino habÃa una diligencia abandonada y ocho cadáveres alrededor. La caja fuerte habÃa sido forzada y su contenida robado, lo mismo que los sacos del correo. Todos los cuernos estaban acribillados a balazos. El conductor tenÃa nueve heridas.
—Búfalo, siento no haberle dejado detener a los bandidos ayer —dijo Hatcher—. Toda lo que podemos hacer ahora es enterrar a esta pobre gente y dar cuenta en el fuerte del asesinato.