Código del oeste

Código del oeste

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

IV

Cal permaneció en su sitio, empuñando el volante, dándose cuenta de que comenzaba a producirse lo que había estado temiendo desde que partió del rancho. Lanzó algunos juramentos entre dientes, y por un instante maldijo a los curiosos que se habían alineado en el porche. Este sentimiento de hostilidad, sin embargo, pasó como un relámpago. No importaba lo que ocurriese, la señorita Georgiana May Stockwell estaba con él. Y esto era un bálsamo para cuanto mal pudiera sobrevenirle.

—Ha atascado el motor —observó ella alegremente.

—¿Atascado? Bueno, eso es nuevo para mí —respondió él. Luego, en voz más baja, agregó—: Le dijo su hermana que Wess y su pandilla querían hacerme pasar un mal rato, ¿no es cierto?

—Sí. Y ésa fue una de las razones que me hicieron avergonzar de mi conducta.

—Tengo sospechas de que han andado con el motor, cuando dejé el auto en el garaje —bisbiseó Cal—. De fijo, ahora empieza la cosa. Y es poco razonable pedirle que se mantenga a mi lado. Pero le ruego que lo haga. La broma empieza mal para mí, pero ¿se pondrá de mi parte y no me hará quedar en ridículo?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker