Código del oeste
Código del oeste —¿Por qué no lo ha esperado, pues? —inquirió Mary.
—Bueno, todo lo que sabe Lock es que cuando se presentó allá, la pájara habÃa volado en compañÃa de, Bid Hatfield.
—¡No…!
—¡Oh, sÃ! Y si eso no es causa de verdadera pelea, soy capaz de tragarme las espuelas repuso Arizona.
—Pero… ¿qué gracia le encuentran ustedes? —interrogó la maestra—. En mi opinión, Milly hace muy mal en portarse asà con Lock. Y en cuanto a la posibilidad de una riña, no es para tomarlo a risa.
—¡Oh, señorita Mary! —exclamó Arizona—. Lock estaba muy satisfecho de sà mismo y decÃa que Milly andaba bebiendo los vientos por él. Además, no puede haber cosa más divertida que una buena pelea. Y mucho más si es con ese tipo. Porque alguien tiene que darle una buena tunda algún dÃa. Por otra parte, no serÃa éste un baile como se debe si alguna muchacha no le diera calabazas al novio y no viniera después una gresca en toda regla.
—¡Uf! O mucho me equivoco o las grescas van a ser dos —aseguró Panhandle—. Tuck Merry ha invitado a Ollie Thurman, que ha aceptado. Pero ¡por Cristo!, Abe Turner no se quedará esta noche con los brazos cruzados. Parece que Ollie quiere nadar entre dos aguas, poniéndole buena cara tanto a Tuck como a Abe.