Código del oeste

Código del oeste

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Georgie, ¿adónde vas? —le preguntó apresuradamente.

Pero la interpelada no dio la menor señal de haberla oído ni de fijarse en el implorativo gesto con que fue acompañada la pregunta. En ese preciso momento cesó la música. Georgiana se dirigió hacia Cal, mirándole fijamente. Mary, aunque con la atención concentrada sobre su hermana, pudo notar la impresión de intensa curiosidad que se reflejaba en los rostros de varios de los del grupo.

—Cal, ¿quiere llevarme a casa? —preguntó la joven en voz baja, pero clara y firme—. Tim está borracho. Le tengo miedo a Hatfield. No hay nadie más aquí a quien pueda dirigirme…, excepto usted… ¿Me acompañará?

Entonces Mary sintió en su pecho tanta piedad como admiración por su hermanita. Ésta había experimentado un violento choque. Parecía agobiada por las circunstancias, casi a punto de desfallecer, y, sin embargo, sostenida por su valiente espíritu. Era animosa, sin duda. No se disculpaba ni defendía. Pero el orgullo, la provocación, la malignidad, habían huido de su rostro. Su fogosidad y audacia la habían abandonado.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker