Código del oeste
Código del oeste Según la opinión de aquella gente, Cal Thurman había elegido el mejor sitio de toda la región del Tonto para hacer su homestead. Se erguía a considerable altura sobre el nivel de la ondulada y arbórea tierra de la Hoya, y, sin embargo, no demasiado cerca de las grandes elevaciones de la encumbrada Ceja. En realidad, no era una «mesa», pues sólo tenía tres lados. El cuarto era una extensión plana que formaba parte de la ladera cubierta de cedros. «Promontorio» hubiera sido un nombre más adecuado para designar aquel lugar, amplio, llano, poblado de cedros, enebros y tal cual pino, que sobresalía sobre las demás alturas, que, escalonadas desde la Ceja, corrían al encuentro de los campos bajos que constituían la Hoya. Un arriscado mogote de rocas amarillas, áspero y escabroso, se destacaba en el límite donde la «mesa» se unía a la ladera, y allí, entre las peñas, surgía la afamada fuente que daba nombre al lugar. Por espacio de muchos años habían considerado los Thurman como de su propiedad aquella perenne corriente; mas, de hecho, nunca la habían poseído hasta el día que llegó Cal para formar su homestead.
El mes de noviembre lo habían aprovechado para desbrozar cincuenta acres de terreno, de suelo rojo y en su mayoría libre de piedras. Ese espacio, de forma cuadrada: abarcaba el frente de la «mesa», hacia cuyos lados Oeste y Sur dejaron varias fajas de árboles.