Código del oeste
Código del oeste —Compadre, asà me valga el Cielo: todo saldrá espléndidamente —respondió Tuck con gran alivio y satisfacción—. Para la primavera, un dÃa nos volveremos a encontrar tú y yo a la sombra de este enebro, y entonces le dirás a Tuck Merry que ya está a la mano contigo.
Cal cabalgó hacia Green Valley, ya tarde, sumido en honda meditación sobre el papel que iba a tener que representar. Su morboso decaimiento habÃa desaparecido. Iba a serle difÃcil, cuando llegara el momento crÃtico, aparentar ante Georgiana un estado de ánimo irascible, sombrÃo, forajidamente peligroso.