Código del oeste
Código del oeste —¿Cuándo, Mary? —musitó Georgiana roncamente.
—Enoch pretendÃa que fuera una semana después de la fecha del tuyo, pero yo le impuse una espera de un mes; y asÃ, queridita, nos has hecho felices a todos: has salvado a Cal en el momento crÃtico; me has salvado a mà (¡pobrecita!), y te has salvado tú misma. Esta mañana me encontré en Green Valley con el viejo Gard Thurman. Le temÃa un poco. Pero estuvo muy amable. Me dijo: «Bueno, las muchachas serán siempre como son, y ustedes las del Este no obedecen al freno con facilidad. Pero todo está bien. Ahora es ya una Thurman…». Y, Georgie, eso lo significa todo para esta gente de mentalidad tan sencilla.
—Mary, dime: ¿sabÃa Cal que habÃas reñido con Enoch? —preguntó Georgiana sintiendo invadirle el pecho una tormenta de encontradas emociones.
—¡Claro está que lo sabÃa! Enoch mismo se lo contó. Aunque yo no me enteré hasta anoche. Cal se puso hecho una fiera, según me dijo Enoch. Juró que como tú y yo tuviéramos que marcharnos, él habÃa acabado para siempre con su familia. ¡Oh, la cosa fue muy seria! Sinceramente, opino que Enoch se alegra tanto de que no pueda existir ya motivo de desavenencia entre él y Cal como de haberme recuperado a mÃ.