Código del oeste
Código del oeste —Bien, quiera Dios que no ande usted mal de la cabeza —repuso Wess, inseguro, aunque no sin cierto dejo de esperanza—. Los tiempos han cambiado mucho desde nuestra niñez, pero nosotros no hemos mudado lo más mÃnimo… Cal tiene que hacer que Bid se vaya del Tonto… o matarlo.
—¡Dios mÃo! Wess, ¿qué está usted diciendo? —gritó Georgiana viendo confirmados sus secretos temores.
—PreferirÃa no decirlo, hija mÃa; pero es la pura verdad.
—Pero ¿por qué?, ¿por qué? —clamó la asustada joven agarrándose a Wess.
—Porque Cal se ha enterado de lo que todos sabÃamos. Como siempre, fue el último en oÃrlo, pero ya lo sabe.
—¿Qué?
—Lo que anda propalando Bid por todas partes respecto a usted.
—Y, dÃgame, Wess, ¡por lo que más quiera!, ¿es algo malo?