Código del oeste
Código del oeste —Bien, señorita…, ¿sabe usted? —balbuceó Wess tratando de explicarse, no sin trabajo—. Cal es un chiquillo… y se iba a meter en más de lo que podÃa… Ahora soy yo quien la va a llevar al rancho de Green Valley.
—Es usted muy amable —contestó Georgiana dulcemente—. ¿Le envió mi hermana Mary a recibirme?
—Bueno…, mire… eso precisamente, no…, pero nosotros…, los muchachos…, quiero decir, yo me ofrecà para llevarla a casa con toda seguridad —repuso Wess tragando algo que le molestaba en la garganta.
La señorita Georgiana le miró con picardÃa; luego miró a Arizona, que se habÃa ido acercando poco a poco, y por último examinó a Panhandle y a Tim Matthews, que comenzaban a dar muestras de animación.
—Hemos traÃdo… el coche grande —dijo Arizona, falto de aliento. Estas pocas palabras parecieron servir de señal para que los otros se decidieran a proceder. Wess, Pan Handle y Tim se agruparon en torno a la muchacha, mientras Arizona se resistÃa disimuladamente a que le desalojaran del ventajoso puesto en que se habÃa colocado.
—¿Hemos…? ¡Oh!, pero ¿es que voy a ser escoltada por todos ustedes? —inquirió Georgiana, con gazmoñerÃa, contemplándolos fijamente.