El Caballo de hierro
El Caballo de hierro Con el viento a la espalda, el viaje de regreso lo hicieron prácticamente sin tocar tierra. De común acuerdo decidieron ocultar a Allie lo ocurrido. Y asà termino el dÃa más frÃo, más duro y más cruel que Neale habÃa conocido.
Pasó el invierno, se licuaron las nieves, cayeron los vientos y comenzó la primavera.
Neale habÃa resuelto de antiguo dejar a Allie con Slingerland durante el verano. Allà era feliz y ella misma preferÃa quedarse hasta que Neale estuviese en condiciones de llevársela consigo, lo que de momento quedaba descartado. Un campamento de construcción, lleno de soldados y de peones, no era lugar a propósito para ella. Neale pensaba con terror en llevarla a Omaha, teniendo siempre en la mente la idea del español Durade, causa de la ruina de su madre y del desconocido padre de Allie antes de que ocurriese. Ella contaba por entonces poco más de dieciséis años.
Hasta que se hubiera presentado a sus superiores, que lo mismo podÃan estar en Fort Fetterman que en North Platte e incluso a retaguardia, en Omaha, Neale no podÃa precisar cuáles serÃan sus planes para el verano, aunque lo probable fuera que le enviasen a trabajar a las avanzadas con los trenes y las tropas, ya que los ingenieros tenÃan que acompañar tanto a las brigadas de replanteo como a las de afirmado y tendido de lÃnea.