El Caballo de hierro
El Caballo de hierro Neale, Larry y Slingerland resolvieron volver en otoño a los cerros, visitando el antiguo valle del trampero y localizando el oro de Horn. De momento, Larry proyectaba regresar a Benton, y Neale, aunque indeciso respecto a sus propios movimientos, decidió no perder de vista al cowboy.
Las palabras de despedida del trampero a Neale fue ron interesantes:
—En Medicine Bow —anunció— hay un sujeto que va diciendo como, a su juicio, tu camarada Larry es un «hombre malo» de Tejas.
—¿Un hombre malo? —preguntó Neale.
—Bueno, presumo que quiere decir un pistolero vividor, un baratero.
—Procura que no llegue a oÃdos suyos —replico Neale— y aconseja a tu informante que tenga cuidado. Siempre he creÃdo que Red era hombre de cuidado.
—Benton ejercerá su influencia sobre el cowboy —continuó Slingerland— y… muchacho… no estoy por demás seguro de ti mismo.
—Venga lo que quiera —dijo Neale brevemente—. Adiós, viejo amigo, y si vuelves a necesitarnos para cazar búfalos sin esos «condenados sioux», como dirÃa Casey, cuenta con nosotros.
