El Caballo de hierro
El Caballo de hierro —Sà —interpuso Hough dominando con su frÃa y deliberada voz al explosivo Durade—. ¿Se acuerda de un profesional llamado Jones…? Fue muerto en este aposento. Si me llegase a ocurrir a mà lo mismo, en la misma forma… usted y su cuadrilla no durarÃan gran cosa en Benton.
Durade se puso lÃvido de ira y de temor. Y en aquel momento se arranco la careta. La naturaleza del sujeto se reveló claramente y también el hecho de que era la primera vez que se veÃa frente a un jugador de la talla y del calibre de Hough.
—Bueno…, ¿es usted sencillamente un fanfarrón o seguimos la partida? —preguntó Hough.
Durade subrayó su cólera y con un ademán manifestó su aquiescencia a continuar.
Allie clavo los ojos en la puerta. La invadÃa un tumulto de emociones, sobre el que predominaba su temor de que Neale la hallase y la reconociese en aquel medio. Pero la alegrÃa de volverle a ver era tan grande, que estaba cierta de que al comparecer se precipitarÃa en sus brazos, confiando en Dios para salvarla. En Dios y en Reddy King. Al recordar al cowboy, un escalofrÃo la sacudió. Durade y su cuadrilla afrontarÃan una terrible sentencia si Larry King la encontraba en aquel lugar.