El Caballo de hierro
El Caballo de hierro La lÃnea, tal y como él creÃa recordarla, era una secuencia de rectas y de curvas más o menos pronunciadas, la última de las cuales entraba en el estrecho desfiladero donde suponÃa emboscados a los sioux. Su plan era soltar el freno en aquel punto, dejando que la góndola «se desbocase…».
Tardó un al parecer interminable tiempo en llegar al paraje. Entonces soltó el freno. Y el vagón, con su carga de grava, empezó a adquirir velocidad.
Casey estaba seria y concienzudamente atento a su tarea, cuyas consecuencias le preocupaban. TenÃa que salvar aquella garganta. Si descarrilaba o daba contra algún obstáculo puesto en la vÃa, o los sioux le atisbaban a des tiempo… su intentona habrÃa sido inútil. Aunque dejó que la góndola acelerase, miraba con recelo la próxima curva, a distancia aún. Cuando la alcanzara, su marcha serÃa tal que no podrÃa tomarla sin riesgo.