El Caballo de hierro
El Caballo de hierro Una ligera niebla parecía velar las pupilas de Casey. Los años de sol, calor y polvo del desierto no eran propios para fortalecer la vista. Las gríseas laderas, los blanquecinos peñascos, el bullicioso curso de agua, la maleza y la vía misma… se confundieron momentáneamente ante sus ojos. Un peso pareció oprimirle el pecho. Su mente resolvía las diversas posibilidades que le esperaban en la trinchera y por cada metro que se acortaba la distancia crecía su preocupación. Llego a convertirse en temor. Todas las probabilidades estaban en contra. No podía terminar lo que había emprendido y lo sentía. Jamás había fallado en empresa alguna. El U. P. tenía que construirse y… si un ingeniero en jefe y todo su personal y los directores caían bajo las balas indias… ¡quién sabe si sería la postrera y definitiva catástrofe!