El Caballo de hierro
El Caballo de hierro —¿Perdonarme? ¿Por qué? —se preguntó aturdido y perturbado. Soltó el martillo, permaneciendo inmóvil, absorto… sin percatarse del silbato que les llamaba. Con los ojos en el espacio, reconstruyó de nuevo la escena de su entrevista con Lee, viviendo otra vez aquellos momentos de emoción. La estancia llena de gente… La frÃa aceptación del hecho por parte de Lee… sus gracias, su oferta, sus preguntas, su negativa… la vehemente impetración del general Lodge…, el intercambio de apasionadas frases entre ambos…, las preguntas que le dirigió el general y sus respuestas…, la súbita aparición de Allie…, sus dulces e incoherentes palabras… ¡y el final!
—¡Lee pensaba que yo habÃa matado a la Stanton! —Soliloquió con honda perplejidad—. Pero… ella… les dijo que habÃa sido Larry… ¡Qué extraña idea tenÃa Lee… y Lodge también…! Me defendió… ¡Ah…!
De pronto sacó del bolsillo el pequeño cuaderno que habÃa sido de la Stanton y que contenÃa su carta. Lo abrió con temblonas manos. Otra vez estaba destinado a ser una revelación.
El general Lodge habÃa dicho que su maquinista sólo habÃa leÃdo las primeras palabras del mensaje. Y de ellas habÃan derivado Allison Lee y los demás sus impresiones.
Neale releyó aquellas primeras palabras.